| Ensalada Molotov |
|
|
|
| Hojas de crítica y pensamiento libres - Pensamientos libres | |
| Escrito por Trinidad López León | |
| viernes, 06 de abril de 2007 | |
ENSALADA MOLOTOVSentados en el salón de su casa hablan civilizadamente sobre la marcha del mundo unos minutos antes de la cena. Muestran una noble preocupación por la cultura y sus manifestaciones, no caen en acaloramientos en ningún caso y parecen divisarlo todo desde una claridad incesante que sólo el intelecto en estado muy trabajado puede alcanzar en criaturas que han aprovechado el tiempo. Mientras, en el mundo real, y sólo a 90 Kms de su ensalada, varias personas con las que alguna vez se cruzaron, compartieron pupitre o a las que en alguna ocasión les compraron el pan que comen están siendo destrozadas con la parsimonia y monotonía de una gota de agua incesante sobre la roca inmutable durante un tiempo. 90 Kms más tarde tres personas que no se conocen corren despavoridas en la misma dirección porque nacieron en la misma ciudad sobre la que se practica la xenofobia interprovincial militante protegida por el silencio. Las tres han aprendido una misma cosa: cállate que es mejor. Son ya varios años de acoso en el trabajo, en la tienda, en la barbacoa de fin de semana y saben, desde dentro, que la cosa va a peor y que este recrudecimiento será la inspiración de movimientos más violentos que hoy sólo se entrevén en las concentraciones de fútbol. Pero nadie hace nada. En estos momentos ninguna de estas tres personas pueden abandonar la ciudad xenófoba por distintos motivos y ya se cansaron de comentar sus observaciones y preocupación a los pocos amigos que tenían y han ido perdiendo por puro abandono al recibir siempre el mismo y bienintencionado comentario: sal de ahí. Los tres tienen otro denominador común, a saber viven en esta ciudad desde hace más de cinco años, porque quien viene de vacaciones o a visitar a un amigo que hizo en la Universidad desconoce del todo el comportamiento real de su amigo autóctono cuando está tranquilo en su ciudad practicando como algo acostumbrado la xenofobia. Esos cinco años son la frontera para percibir sin un ápice de duda el terror diario de esas tradiciones. La ensalada ya está en los pies de cada comensal, tras la copa se van a la cama sabiendo que su vida es la mar de provechosa y que por fin han encontrado la serenidad bien merecida tras años de lucha incesante. Nuestros tres corresponsales de guerra siguen al pie del cañón observando -ya con desapego- el peligro que corre en una década la fresca ensalada de los justos con su vinagreta de nirvana a lo Disney que la política silencia cada día no vaya a cundir el pánico. Trinidad López León |
|
| < Anterior | Siguiente > |
|---|










