| La psicología del otro |
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| Hojas de crítica y pensamiento libres | |||||||
| Escrito por Miguel Vázquez García | |||||||
| jueves, 09 de agosto de 2007 | |||||||
Página 1 de 5 “No siempre hagas a los demás lo que deseas que te hagan a ti: ellos pueden tener gustos diferentes”. Esta frase de Bernard Shaw contiene en esencia “la psicología del otro”. El otro, por lo general, tiene gustos que difieren de los nuestros, necesidades que pueden fácilmente no coincidir con lo que nosotros necesitamos aquí y ahora. El otro no soy yo, es el otro y cuando al otro lo hacemos depositario de nuestras necesidades, deseos... de manera indiscriminada, usurpamos su lugar y deja de importarnos lo que sienta, lo que piense y también lo que diga y lo que haga. Pasa a ser un instrumento nuestro: del yo. Wittgenstein en su obra Investigaciones filosóficas escribe: «las cosas parecen ocultas, no porque se encuentren debajo de la superficie, sino porque son familiares y simples y están siempre ante nuestros ojos...». Una de las dificultades mayores con la que nos encontramos en nuestro oficio es poder ver lo que hay en el otro de evidente. «...lo que vemos en psicología, así como en la vida cotidiana, es la conducta expresiva del sujeto, las manifestaciones de su pensamiento, sus creencias y su deseo». Entre los siglos XI y XII de la era cristiana vivió el poeta Omar Khayyam, de quien podemos leer en una de sus cuartetas, la nº XXXI: «Nadie es capaz de ver lo que se oculta detrás de lo aparente». La neurosis es el gran trampantojo del siglo XXI. Trampantojo quiere decir lo que dice: trampa ante ojo. Trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es. La neurosis en definitiva viene a significar algo muy parecido: trampa o ilusión con la que se pretende engañar uno a sí mismo y a los otros. La palabra tramoyista, en una de sus acepciones dice: el que trabaja en las mutaciones escénicas. En sentido figurado se dice de la persona que utiliza ficciones o engaños, si añadiera para sí y los demás, estaríamos ante otra buena definición de neurosis. Y en lo que coincidimos los que trabajamos con este padecimiento es lo que tiene de sufrimiento inútil. Nadie es capaz de ver lo que se oculta detrás de lo aparente... salvo uno mismo, podemos añadir diez siglos después. El entrenamiento terapéutico o como diría Fromm “la práctica del oficio” tiene ciertos requisitos generales, imprescindibles, para adquirir el dominio y la destreza necesarios, como son: la disciplina, la concentración, la paciencia y la preocupación suprema. Si lo pensamos, estos requisitos dan forma al proceso de aprendizaje, sin el cual “lo que vemos” se convierte en “lo que queremos ver”. En Psicología toca ser prudentes, entendiendo la prudencia como la capacidad de prever las consecuencias de nuestras acciones. Todos nos podemos dar cuenta de lo que supondría arrojar un ladrillo al otro lado de la muralla. Ser consciente significa poder prever las consecuencias de la acción de “arrojar el ladrillo”. |
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